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Guía práctica
Guía del equipo de pedi2Publicada el 15 de septiembre de 2026
Un sistema de pedidos por WhatsApp es el conjunto de piezas que convierte el mensaje de un cliente en un pedido listo para preparar. Son cinco: el CANAL por donde entra el mensaje, un MENÚ que diga qué hay y a qué precio, algo que TOME el pedido completo y sin errores, algo que lo ponga FRENTE a quien lo prepara, y una forma de COBRARLO. La mayoría de los negocios tienen resueltas la primera y la última, y les fallan las tres del medio — que son justo donde se pierde el tiempo y donde salen malos los pedidos. No hay que montarlas todas de una vez: hay que saber cuáles faltan.
58 s
Las cinco piezas funcionando seguidas, en 58 segundos.
De qué se compone
Ninguna es opcional. Lo que cambia de un negocio a otro es quién las hace: una persona, una herramienta, o nadie — y cuando no las hace nadie, se nota.
El número al que le escribe el cliente. Ya lo tiene: es su WhatsApp. Lo único que hay que decidir aquí es si sigue siendo el número de siempre —debería— y quién lo atiende cuando llegan quince mensajes al tiempo.
Qué se vende, a qué precio y qué se agotó hoy. Puede ser una foto del menú, un PDF o un menú digital que se abre en el navegador. La diferencia no es estética: de esto depende que el cliente no pida algo que ya no hay.
Lo que convierte «me manda dos de lo de siempre» en líneas con cantidad, opciones y total. Hoy lo hace una persona escribiendo, y es donde se va el tiempo y donde salen los errores: el adicional que no se anotó, el total mal sumado, la alergia que se dijo y no llegó.
Que el pedido termine frente a quien lo prepara, en una pantalla o impreso, con su hora y su estado. Es la pieza que más se olvida al montar esto, y sin ella el chat sigue siendo el lugar donde vive el pedido: alguien tiene que estar pendiente.
Contra entrega, al recoger o por adelantado con un enlace de pago. Las tres son válidas y la mayoría de los negocios usa las dos primeras. Lo que conviene tener claro es que el pago en línea no ocurre dentro de WhatsApp: se manda un enlace a su propia pasarela.
Un negocio que recibe pedidos por WhatsApp ya tiene un sistema: el canal, una foto del menú, una persona anotando, un papel en la cocina y el datáfono. Funciona, y llega hasta donde llega. La pregunta no es si montar un sistema, sino qué piezas conviene dejar de hacer a mano.
Paso a paso
El paso que decide si esto es un sistema o un remiendo es el quinto. Mientras el pedido viva en el chat, a alguien le toca estar pendiente del chat; apenas entra en una pantalla de cocina con su hora y su estado, deja de depender de que alguien se acuerde. Eso está desarrollado en de WhatsApp a comanda.
En la demostración se ve entrar un pedido por WhatsApp y salir por la pantalla de cocina.
Cada «no» es una pieza que hoy hace una persona. Ninguna de esas respuestas está mal: así se arranca y así funciona mucho tiempo. Lo que dicen las seis juntas es cuánto de su servicio depende de que alguien esté disponible y atento, que es lo que se rompe justo el día que más pedidos entran.
Cada hueco tiene un síntoma distinto, y reconocerlo evita montar la pieza equivocada:
| El síntoma | La pieza que falta |
|---|---|
| «¿Qué tienen hoy?» veinte veces al día. | El menú (2): no hay dónde mirarlo sin preguntar. |
| Se vende un plato que se agotó hace dos horas. | El menú (2): existe, pero no se actualiza solo. |
| Llega un pedido sin la bebida que el cliente pidió. | La toma (3): se tomó leyendo, no marcando. |
| El total no cuadra al cerrar la caja. | La toma (3): los montos los suma una persona. |
| Un pedido se queda sin preparar y nadie lo vio. | La comanda (4): vive en el chat, no en la cocina. |
| «¿Ya está listo?» interrumpe en plena hora pico. | Los avisos: falta que el estado salga solo. |
| Dos personas contestan el mismo mensaje. | El canal (1): sin un lugar común, cada quien responde. |
El orden importa más de lo que parece: automatizar la toma del pedido antes de tener el menú al día es la forma más rápida de que un sistema nuevo quede peor que el método de siempre — porque ahora los errores salen solos y más rápido.
Si la pieza que le falta es la cuarta, está en de WhatsApp a comanda; si es la tercera, en automatizar los pedidos. Y si la duda es si le hace falta un bot o basta con un menú digital, está comparado en chatbot o menú digital.
Es el conjunto de piezas que convierte el mensaje de un cliente en un pedido listo para preparar: el canal por donde entra (WhatsApp), algo que muestre qué se vende y a qué precio, algo que tome el pedido completo y sin errores, algo que lo ponga frente a quien lo prepara, y la forma de cobrarlo. No es un programa en concreto: es que esas cinco cosas encajen. Un negocio puede tener tres y creer que tiene un sistema, y lo que tiene es una parte con dos huecos.
Para arrancar sí, y mucha gente factura años así. WhatsApp Business es un buen canal —respuestas rápidas, etiquetas, catálogo— y no es un sistema de pedidos: no sabe si un plato se acabó, no calcula un total, no le avisa a la cocina y no deja registro de nada más allá del chat. El momento de agregar el resto se nota solo: cuando a alguien le toca copiar pedidos a mano, cuando dos personas contestan el mismo mensaje o cuando se pierde uno en hora pico.
No, y es media razón por la que esto funciona. El cliente usa el WhatsApp que ya tiene y, si hay que mostrarle el menú, se abre en el navegador de su celular sin descargar ninguna aplicación. Cada instalación que se le pide a alguien para hacer un pedido pequeño es un pedido que no se hace.
Sí, y es justo lo que hay que exigirle a cualquier sistema: si lo obliga a estrenar número, el que sus clientes tienen guardado desde hace años deja de recibir pedidos. El bot y las personas atienden el mismo número y el equipo puede tomar el control de una conversación cuando quiera. Está desarrollado aparte porque es la duda que más frena a la gente.
No. El cobro nunca ocurre dentro de la conversación: se manda un enlace a la pasarela de pago del propio restaurante y la plata entra directo a su cuenta. Pedi2 no intermedia ese cobro ni retiene el dinero en ningún momento. Y sigue siendo válido cobrar contra entrega o al recoger, que es como cobra la mayoría.
Las cinco piezas de esta página sirven para cualquier negocio que reciba pedidos por mensaje: una panadería con encargos, una floristería, una tienda de barrio. Lo que no le vamos a decir es que Pedi2 sea la herramienta adecuada para todos ellos: está hecha para restaurantes y todo lo que trae —menú con alérgenos, pantalla de cocina, mesas, zonas de domicilio— está pensado para eso. Si su negocio es otro, el esquema le sirve igual para escoger bien.
La guía completa: qué es, qué puede hacer con un pedido y cómo distinguir uno serio de una respuesta automática.
De atender los mensajes a mano a que el pedido se estructure solo, paso a paso y con los errores que hay que evitar.
La parte que casi nadie resuelve: que la conversación acabe en una comanda y no en alguien copiando a mano.
Si activas el bot, ¿pierdes tu WhatsApp? No, y aquí se explica cómo conviven el bot y el equipo en el mismo número.
Qué hace la app de WhatsApp Business, qué necesita la API oficial y cuál te corresponde según lo que quieras automatizar.
Hora de recogida, tiempo de preparación y los datos mínimos para que el pedido esté listo cuando el cliente llega.
Dirección, cobertura y costo del domicilio confirmados en la conversación, antes de que el pedido arranque.
Dos formas de recibir un pedido, cada una buena para algo distinto. Cuál encaja según tu carta y tu tipo de pedido.
Le mostramos el recorrido completo con su menú y su forma de trabajar, sin compromiso.